El mundo del asombro
He tratado de hallarme,
en lo que implica una pared de dudas,
sobre lo inexistente…
He encontrado el sabor de la esencia;
paladeando, mis tardes solitarias.
Me brindo a quienes se me acercan
sin deudas ni precios;
mientras escojo las alas
de la inocencia tardía,
que no tiene nido
entre las paredes,
del mundo del asombro.
Dibujo una vela encendida.
Acomodo los lienzos de mi sonrojo;
escondiendo mi carne invadida
de deseo.
Cubro mis ojos para que no profanen,
la lucha de las mañanas incineradas
en cuerpos mágicos de ausencia.
Sobrevivir al claustro de los años;
a saber que nunca más
mi boca probará el elixir del deleite.
Al tiempo, que la piel de las manos
se va surcando
y en sus líneas, una cruz esquiva
se agudiza.
Entre los lindes del mundo
del asombro,
toda mi fealdad defraudada,
se incrusta como catapulta;
dibujando indulgencias
no concedidas.
La llama ferviente que clama al cielo
por el transcurrir de los días,
tratando de explicarme
lo inexplicable
concediéndome el alivio
para mis dones
y todos mis fracasos…

Autor: Graciela María Casartelli
Córdoba, Argentina. 2012



 

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